Distribución, válvulas y estanqueidad

Distribución

Distribución, válvulas y estanqueidad

Por Nuvolari Enzo

Nos hemos ocupado en varias oportunidades del sistema de distribución, y en esta nota el tema es las válvulas y la estanqueidad correspondiente. Respecto a las válvulas en sí, hemos considerado en su momento, su construcción, el número de válvulas usadas en diferentes motores, sus dimensiones, su diseño, etc. Sabemos que en teoría, la válvula cuando se encuentra “cerrada”, debe ser parte de la tapa de cilindros, para poder así asegurar una perfecta estanqueidad, de modo tal que no permita una mínima fuga, y cuando esta “abierta” no debería presentar problemas al paso del flujo de gases de admisión, ni a la evacuación de los gases de escape.

Cabe resaltar que, los movimientos de apertura y cierre de las mismas, deberían ser lo más rápido posible. Sin duda, esta situación es unos de los inconvenientes más difíciles de resolver, debido a que no solo es la válvula sino además los otros componentes como los botadores., los balancines, los resortes, los seguros, etc., los cuales son sometidos a importantes aceleraciones.

Cuantos mayores sean las aceleraciones, mayores serán las fuerzas en juego y las “resistencias pasivas”. La válvula se mueve en el momento que es accionada por la leva correspondiente, y ya sea para “copiar” perfectamente el perfil de la leva, o para agilizar su “retorno” en la etapa de cierre, el sistema elástico actuante (resorte) deberá crear una presión proporcional a la aceleración que se desea imprimir. Esta aceleración es el resultado –en términos mecánicos – del perfil de la leva, debido a esto, el perfil de la leva debería ser más recto y en punta, de manera de favorecer a las prestaciones del motor.

La acción de cierre y apertura En la posición de cierre, la válvula comienza a abrir, cuando en el giro el perfil de la leva, abandona el círculo de base. La parte de ataque de la leva determina la “aceleración” desde la apertura al cierre de la leva, que corresponde a la máxima apertura de la válvula, denominada “alzada”, y también al término de la aceleración. (Recordemos que la ley de movimiento de una leva es: aceleración, velocidad y alzada).

De aquí en más la válvula invierte su movimiento, y es función o depende de la aceleración negativa de cierre. Para lograr una eficiente apertura y cierre a través del resorte, es fundamental que su estructura sea cuidadosamente estudiada, para lograr un contacto perfecto entre la válvula y la leva. Uno de los principales inconvenientes es sin duda el contraste de la inercia de la válvula, que varía en función de la masa de la válvula misma, de la aceleración de la leva, y del número de rpm. del motor. Respecto a la masa de la válvula, se ha trabajado mucho, y se han efectuado modificaciones importantes en el diseño y los materiales. Hay vástagos siempre más finos, y a veces son huecos o “rellenos de sodio”, el cual asegura una eficaz dispersión del calor.

Distribuido en el interior del hongo de la válvula –a alta temperatura – toma un estado líquido y actúa en la aceleración de la válvula. Todo esto hace que la válvula –en la etapa de cierre– no copie el perfil de la leva, y se produzca el temido “rebote” de válvulas.